jueves, 27 de junio de 2013

Los vengadores gatos.

En el alicardie felino estaba todo tranquilo hasta que sonó la alerta anti-canes, los felinos sabían que el D.R Doom perro y sus secuaces Modoc y Abominación encontraron un fratal que te hacía mas fuerte que HULK GATO.
Los vengadores gatos fueron a buscar el fratal , en el instante se habían encontrado a los villanos perros. Empezaron a pelear como perros y gatos. Los vengadores gritaron su grito de batalla –dijeron – GIRO HOG, así cada uno se presentó: IRONMAN, HULK, OJO DE ALCÓN, CAPITÁN AMÉRICA, THOR, HOMBRE HORMIGA Y PUMA, pelearon como si no hubiera un mañana, entonces llegó para devorar a la tierra como un bocadillo especial , ahí conocieron a Estiven Forge,un buscador de planetas.
Entonces GALATUX Dijo: Les doy dos horas para que desalojen el planeta. Los héroes pasaron esas 2 horas construyendo un arca para todos los seres vivos. Cuando pasaron las horas no habían terminado la nave espacial, entonces GALATUX con sus poderes cósmicos levantó la nave convirtiéndola en un aparato que sacaba los núcleos de los planetas. los vengadores lucharon para destruir la máquina mientras el DR.Doom perro huía al espacio dejando a todos sus secuaces en el planeta ,dejándolos morir como perros mientras que los héroes luchaban con GALATUX hasta que hicieron un trato con GALATUX y su heraldo que no comiera planetas con vida INTELIGENTE Y éste aceptó el acuerdo.

Autores : Braian Maidana y Martin Chavez .




martes, 25 de junio de 2013

El ciego vidente (última parte)

Saltó un chorro de sangre, y la cabeza cortada del viejo ciego rodó por el suelo.

De inmediato el viento cesó como por arte de magia y una risa enorme, maligna, salida de la nada, quebró el silencio, repetida mil veces por el eco. Una carcajada del demonio."

Shua, Ana María, Los seres extraños, Buenos Aires, Alfaguara, 2010.

Fin




El ciego vidente (parte 9)

Por más esfuerzo que hacía el hombre para controlar su brazo, le resultaba imposible. El verdugo vio la señal de muerte y bajó el hacha.
Continuará...

El ciego vidente (parte 8)

El guardián llegó a tiempo, levantó la bandera y la inclinó hacia la derecha en señal de perdón. Pero en ese momento se levantó un viento descomunal, un viento que empujaba a la bandera y al brazo mismo del guardián hacia la izquierda.

Continuará...

El ciego vidente (parte 7)

Por supuesto, las noticias del milagro corrieron muy rápido por toda la ciudad. Y pronto el mismo Emperador se enteró de que había un viejo ciego que se jactaba de ver sin ojos y de resucitar a los muertos.
El Emperador estaba indignado. La gente a la que gobernaba era demasiado ignorante, estaba dispuesta a creerse cualquier tontería y resultaba presa fácil para toda clase de impostores y tramposos. Él era un hombre inteligente, que había estudiado, y no estaba dispuesto a dejarse engañar tan fácilmente. En su propio palacio ya había dejado en ridículo a más de uno de estos supuestos magos, a los que castigaba severamente. Dio orden de que trajeran al ciego a la corte. Y ordenó que le pusieran delante una rata muerta.
-Dicen que tus ojos no ven este mundo pero pueden ver el Otro. ¿Qué ves aquí?- preguntó el Emperador.
-Ratas muertas -dijo el ciego.
-¿Ratas? ¿Cuántas ratas?
-Veo los espíritus de cinco ratas.
-¡Estafador, mentiroso! -gritó el Emperador, furioso -. Aquí hay una sola rata. A mí no me vas a engañar tan fácilmente.
-Cinco ratas muertas- insistió el ciego.
-¡Te atreves a discutir lo que todos estamos viendo! Hay que dar un buen ejemplo de una vez por todas. Este hombre debe pagar por sus engaños. ¡Que le corten la cabeza!
Inmediatamente los guardias del palacio tomaron de los brazos al pobre viejo y lo llevaron a la rastra hasta la Torre de las Ejecuciones. El ciego seguía insistiendo y protestando, lo que solo sirvió para aumentar la indignación del Emperador.
Cuando el emperador comprendió lo que había pasado y supo que acababa de condenar a muerte a un hombre sabio, que tenía realmente poderes mágicos, se horrorizó. Había cometido un error terrible. Pero por suerte todavía estaba a tiempo de solucionarlo.
-¡A la torre, ahora mismo! -le ordenó a uno de los guardias-. No pierdas el tiempo en subir las escaleras. Debes hacerle señales al verdugo desde abajo, con la bandera.
La señal era clara. Si la bandera se inclinaba hacia la izquierda, debía caer el hacha del verdugo. Si se inclinaba hacia la derecha, quería decir que el prisionero había sido perdonado.
Continuará...

El ciego vidente (parte 6)

 En la casa trabajaba como cocinera una mujer terriblemente curiosa, que no soportaba escuchar semejante griterío sin enterarse de lo que estaba pasando. Mientras el resto de la servidumbre acompañaba al padre cerca de la puerta, ella se acercó al cuarto por el lado del patio y con una aguja hizo un pequeñísimo hueco en la ventana de papel. Inmediatamente y antes de que la cocinera hubiera tenido tiempo de mirar, los demonios escaparon por el agujerito.
Entretanto, el chico había vuelto a la vida. Se sentó y se frotó los ojos. El ciego llamó a su padre.
-Hijito, hijito... -murmuraba el hombre, abrazándolo sin entender-. Qué te pasó...
-No me pasó nada, papá. Me quedé dormido y tuve unos sueños muy raros- dijo el chico.
El hombre se arrojó a los pies del viejo ciego y se los empezó a besar. Quería darle su casa, su fortuna, su vida.
Pero el viejo no quiso aceptar ni un centavo.
-Usted no puede darme nada, porque mi vida ya está terminada. Ya es tarde para mí. Podría haber destruido a esos demonios, pero ahora han escapado y están sueltos por el mundo. Me conocen, me odian y quieren vengarse. Van a matarme.
Y el viejo se fue con su bastón, cabizbajo, lleno de angustia, suspirando y despidiéndose de este mundo, mientras gruesas lágrimas caían de sus ojos ciegos.
Continuará...

El ciego vidente (parte 5)

Desde afuera, el padre y los servidores escuchaban con horror espantosos aullidos de varias voces distintas. Eran alaridos de pena, de dolor y de odio. El cántico ritual estaba matando a los demonios, que gritaban y buscaban desesperados una salida para escapar de la destrucción. El viejo ciego era el único que podía ver a los espíritus del mal. Con sus ropas brillantes y sus horribles caras deformadas de dolor, se lanzaban contra las paredes de la habitación, buscando enloquecidos una grieta por donde escapar.
Continuará...